|
Tratamiento adyuvante:
El Divalproato de sodio puede ser agregado al régimen del paciente a una dosis
de 10 a 15 mg/kg/día. La dosificación puede ser aumentada de 5 a 10 mg/kg/semana
hasta alcanzar una respuesta clínica óptima. Habitualmente esta respuesta es
alcanzada a dosis diarias por debajo de 60 mg/kg/día; si la respuesta no fuese
alcanzada deberán medirse los niveles plasmáticos para determinar si están
dentro del rango terapéutico aceptado (50-100 mcg/ml). No se pueden realizar
recomendaciones con respecto a la seguridad de divalproato con dosis por encima
de los 60 mg/kg/día. Si la dosis diaria total excede los 250 mg deberá
administrarse en dosis divididas.
En un estudio de tratamiento adyuvante para CPC en que los
pacientes recibían carbamazepina o fenitoína agregadas al Divalproato de sodio,
no fue necesario realizar ajustes de las dosis de carbamazepina o fenitoína. Sin
embargo, dado que el valproato puede interactuar con estas u otras drogas
antiepilépticas en forma concomitante, así como con otras drogas (ver
Interacciones medicamentosas), se recomienda realizar determinaciones periódicas
de las concentraciones plasmáticas de las drogas antiepilépticas concomitantes
en el comienzo del tratamiento (ver Interacciones medicamentosas).
Crisis de ausencia
simples y complejas: La
dosis inicial recomendada es de 15 mg/kg/día aumentando a intervalos de una
semana de 5 a 10 mg/kg/día hasta que las crisis sean controladas o los efectos
colaterales descarten posteriores aumentos. La dosificación máxima recomendada
es 60 mg/kg/día. Si la dosis diaria total excediera los 250 mg se deberá
administrar en dosis divididas.
No se ha establecido una buena correlación entre dosis
diaria, concentración sérica y efecto terapéutico. Sin embargo, las
concentraciones séricas terapéuticas de valproato para la mayoría de los
pacientes epilépticos oscilará entre 50 y 100 mcg/ml. Algunos pacientes pueden
ser controlados con concentraciones séricas menores o mayores que las
mencionadas (ver Farmacología clínica).
Debido a que la dosificación de divalproato se titula en forma creciente, las
concentraciones sanguíneas de fenobarbital y/o fenitoína pueden verse afectadas
(ver Precauciones).
Las medicaciones antiepilépticas no deberán suspenderse en forma abrupta en
pacientes que reciben la droga para prevenir crisis mayores debido a la fuerte
posibilidad de precipitar un estado de mal epiléptico con la consiguiente
hipoxia y riesgo de muerte (ver Advertencias).
Conversión de la terapia
con ácido valproico a la de Divalproato de sodio:
En pacientes que hayan recibido previamente ácido valproico, el tratamiento con
Divalproato de sodio deberá iniciarse a la misma dosis diaria y régimen de
administración. Una vez estabilizado el paciente con divalproato de sodio, podrá
elegirse un esquema de administración de dos o tres tomas al día en pacientes
seleccionados.
Manía: La dosis inicial recomendada es de 750 mg diarios en tomas
divididas. La dosis deberá incrementarse tan rápidamente como sea posible hasta
alcanzar la dosis terapéutica más baja que produzca el efecto clínico deseado o
el rango deseado de concentraciones plasmáticas.
En estudios clínicos controlados con placebo en manía aguda, se dosificó a los
pacientes hasta alcanzar una respuesta clínica con una concentración plasmática
mínima de entre 50 y 125 mg/ml. Las concentraciones máximas generalmente se
alcanzaron dentro de los 14 días.
La dosificación máxima recomendada es de 60 mg/kg/día.
No existe ninguna evidencia disponible de estudios controlados que brinde una
guía al médico tratante respecto del tratamiento más prolongado de un paciente
que mejora de un episodio maníaco agudo durante la terapéutica con divalproato.
Mientras que generalmente se concuerda que lo deseable es un tratamiento
farmacológico que se extienda más allá de haber logrado una respuesta inicial,
tanto para el mantenimiento de dicha respuesta, como para la prevención de
nuevos episodios, no existen datos obtenidos sistemáticamente que avalen los
beneficios de divalproato con la prolongación del tratamiento. A pesar de que no
existen datos que se refieran específicamente al tratamiento prolongado de la
manía con divalproato, la seguridad del tratamiento a largo plazo con
Divalproato de sodio está avalada por datos extraídos del análisis de los
registros de aproximadamente 360 pacientes tratados con divalproato por más de 3
meses.
Migraña: La dosis inicial recomendada es de 250 mg dos veces al día.
Algunos pacientes podrían verse beneficiados con dosis de hasta 1 g/día. Los
estudios clínicos no presentaros evidencia de que mayores dosis produjeran mayor
eficacia.
Debido a que el ácido valproico puede ser perjudicial para el feto, el
divalproato deberá ser considerado para su empleo en mujeres con potencial de
quedar embarazadas únicamente después de haber discutido en profundidad sobre
este riesgo con la paciente y de haberlo evaluado contra los beneficios
terapéuticos potenciales de la droga (ver Advertencias – Embarazo – Precauciones
– Información para el paciente).
Recomendaciones posológicas generales:
Posología en pacientes geriátricos:
Debido a una disminución en el clearance de la fracción libre de valproato y a
una posible mayor susceptibilidad a la somnolencia en los ancianos, deberá
reducirse la dosis inicial en estos pacientes. LA DOSIFICACIÓN DEBERÁ IR
AUMENTÁNDOSE MÁS PAULATINAMENTE, CON MONITOREO PERIÓDICO DE LA INGESTA
NUTRICIONAL E HÍDRICA, DESHIDRATACIÓN, SOMNOLENCIA Y OTROS EPISODIOS ADVERSOS.
DEBERÁ CONSIDERARSE LA REDUCCIÓN DE LA DOSIS O LA SUSPENSIÓN DE VALPROATO EN
PACIENTES CON INGESTA DEFICIENTE DE LÍQUIDOS O ALIMENTOS Y EN PACIENTES CON
EXCESIVA SOMNOLENCIA. La dosis terapéutica definitiva deberá alcanzarse en base
a la respuesta clínica y tolerancia del paciente (véase Advertencias).
Episodios adversos dosis-dependiente:
La incidencia de episodios adversos (particularmente elevación de las enzimas
hepáticas y trombocitopenia) puede estar relacionada con la dosis.
La probabilidad de trombocitopenia aumenta significativamente con
concentraciones totales de valproato
³110
mcg/ml en mujeres o
³135 mcg/ml en hombres (véase Precauciones).
Se deberá evaluar el beneficio del mayor efecto terapéutico con dosis más altas
frente a la posibilidad de una mayor incidencia de reacciones adversas.
Irritación gastrointestinal:
Los pacientes que sufren de
irritación GI podrán beneficiarse con la administración de la medicación con la
comidas o aumentando la dosis lentamente a partir de un nivel inicial bajo.
Farmacodinamia:
El divalproato de sodio se disocia a ión valproato en el tracto gastrointestinal.
Aún no se ha establecido el mecanismo por el cual el valproato ejerce su acción
terapéutica. Se ha sugerido que su actividad antiepiléptica se debe a
concentraciones cerebrales aumentadas de ácido
g
-aminobutírico (GABA).
Farmacocinética:
Absorción / Biodisponibilidad:
Dosis orales equivalentes de productos conteniendo divalproato de sodio y cápsulas
conteniendo ácido valproico administran sistémicamente cantidades equivalentes de ión
valproato. Debido a la cubierta entérica del comprimido de divalproato de
sodio, después de la administración oral la absorción se ve demorada en 1 hora.
El comprimido de
divalproato de sodio recubierto puede reducir la incidencia del efecto gastrointestinal
irritativo del valproato en comparación con las cápsulas de ácido valproico.
Si bien el
índice de absorción del ión valproato puede variar según la formulación administrada
(líquida, sólida o sprinkle), las condiciones de uso (por ej. en ayunas o posprandial) y
el método de administración (por ej. sea que el contenido de la cápsula se espolvoree
sobre la comida o se ingiera intacta), estas diferencias serán de escasa importancia
clínica bajo las condiciones de estado de equilibrio alcanzadas con el uso crónico para
el tratamiento de la epilepsia. Sin embargo, al iniciar el tratamiento, es posible que
existan diferencias importantes en la Tmax y Cmax entre los diferentes fármacos que
contienen valproato. Por ej., en estudios de dosis única, el efecto de la alimentación
influyó más sobre el índice de absorción del comprimido (aumento en la Tmax de 4 a 8
hs) que sobre el de las cápsulas sprinkle (aumento en la Tmax d e 3,3 a 4,8 hs).
Mientras que el índice de absorción desde el tracto gastrointestinal y la fluctuación
en las concentraciones plasmáticas de valproato varían según el régimen posológico y
la formulación, es poco probable que se vea afectada la eficacia del valproato como
anticonvulsivante cuando se lo emplea en forma crónica. La experiencia con regímenes
posológicos de 1 a 4 tomas diarias y los estudios en modelos de epilepsia en primates en
los que se utilizó un ritmo de infusión constante, indican que la biodisponibilidad
sistémica diaria total (grado de absorción) es el principal determinante del control de
las convulsiones, y que las diferencias en las relaciones de las concentraciones
plasmáticas máximas a mínimas entre las formulaciones de valproato no son importantes
desde el punto de vista clínico. Se desconoce si el índice de absorción afecta o no la
eficacia del valproato como antimaníaco o antimigrañoso.
La coadministración de productos orales conteniendo valproato con las comidas y el
reemplazo entre las distintas formulaciones de divalproato de sodio y ácido valproico no
deberá provocar problemas clínicos en el manejo de los pacientes epilépticos. Sin
embargo, cualquier variación en la posología o el agregado o interrupción de
medicaciones concomitantes normalmente deberán ser acompañados por un estrecho monitoreo
del estado clínico y de las concentraciones plasmáticas de valproato.
Distribución: La unión del valproato a las proteínas
plasmáticas depende de la concentración, y la fracción libre aumenta desde alrededor
del 10% a 40 m g/ml hasta el 18,5% a 130 m
g/ml. La unión del valproato a las proteínas se ve reducida en los ancianos, en
pacientes con hepatopatías crónicas, pacientes con insuficiencia renal y en presencia de
otras drogas (por ej. aspirina). Por el contrario, el valproato puede desplazar a ciertas
drogas que se unen a las proteínas (por ej. fenitoína, carbamazepina y warfarina) (ver
Interacciones Medicamentosas). Las concentraciones de valproato en el líquido
cefalorraquídeo so aproximan a las concentraciones libres en el plasma (alrededor del 10%
de la concentración total).
Metabolismo: El valproato es metabolizado casi en su
totalidad por el hígado. En los pacientes adultos que reciben monoterapia, el 30-50% de
una dosis administrada aparece en la orina como conjugado glucurónico. La otra vía
metabólica principal es la b-oxidación en las mitocondrias,
lo que generalmente representa mas del 40% de la dosis. Normalmente, menos del 15-20% de
la dosis es eliminada por otros mecanismos oxidativos. Menos del 3% de una dosis
administrada se excreta intacta en la orina.
La relación entre la dosis y la concentración total do valproato es no lineal, la
concentración no aumenta en forma proporcional a la dosis, sino que aumenta en menor
grado debido a la saturación de los sitios de unión a las proteínas plasmáticas. La
cinética de la droga no unida es lineal.
Eliminación: La eliminación del divalproato de sodio y
sus metabolitos se produce principalmente en la orina, con pequeñas cantidades en las
heces y en el aire exhalado. Muy poca droga madre sin metabolizar se excreta en la orina.
El clearance plasmático medio y el volumen de distribución del valproato total son de
0,56 l/h /1,73 m2 y de 11 litros/1,73 m2, respectivamente.
El clearance plasmático medio y el volumen do distribución del valproato libre son de
4,6 l/h/1,73 m2 y de 92 l/1,73 m2. La vida media terminal promedio
del valproato como monoterapia osciló entre 9 y 16 horas después de la administración
oral de 250 a 1000 mg.
Los estimados citados se aplican principalmente a pacientes que no reciben drogas que
afectan los sistemas enzimáticos del metabolismo hepático. Por ej., los pacientes que
reciben drogas antiepilépticas enzimo-inductoras (carbamazepina, fonitoína y
fenobarbital) depurarán al valproato más rápidamente. Debido a estos cambios en el
clearance del valproato, se deberá intensificar el monitoreo do las concentraciones
antiepilépticas cuando se agregan o retiran fármacos antiepilépticos concomitantes.
Poblaciones Especiales:
Neonatos: Dentro de los primeros dos meses do vida, los niños presentan una
capacidad marcadamente disminuida para eliminar el valproato en comparación con los
niños mayores y los adultos. Esto se debe al menor clearance (quizás por el desarrollo
demorado del sistema de la glucuroniltransferasa y otros sistemas enzimáticos
comprometidos en la eliminación del valproato) y al mayor volumen de distribución (en
parte por la unión disminuida a las proteínas plasmáticas). Por ejemplo, en un estudio,
la vida media en los niños de menos de 10 días de vida osciló entre 10 y 67 horas en
comparación con un rango de 7 a 13 horas en niños mayores de 2 meses.
Niños: Los pacientes pediátricos (por ej. entre 3 meses y 10
años) poseen un 50% más de clearance, expresado por peso (es decir, ml/min/kg), que
los adultos. Los niños mayores de 10 años presentan parámetros farmacocinéticos
similares a los de los adultos.
Ancianos: La capacidad de los pacientes añosos (rango etáreo: 68 a 89 años) para
eliminar al valproato ha demostrado ser reducida en comparación con la de los adultos
jóvenes (entre 22 y 26). El clearance intrínseco está reducido en un 39% la fracción
libre está aumentada en un 44%. Por consiguiente, se deberá reducir la dosificación
inicial en los ancianos.
Sexo: No existen diferencias en el clearance de las fracciones libres, ajustado
según el área de superficie corporal entre hombres y mujeres (4,8 ± 0,17 y 4,7 ± 0,07 l/h por 1,73 m2
respectiva mente).
Raza: Los efectos de la raza sobre la cinética del valproato no han sido
estudiados.
Hepatopatía:
(Ver Contraindicaciones y Advertencias) La
enfermedad hepática altera la capacidad para eliminar al valproato. En un estudio, el
clearance del valproato libre disminuyó en un 50% en 7 pacientes con cirrosis y en un 16%
en 4 pacientes con hepatitis aguda, en comparación con 6 sujetos sanos. En dicho estudio,
la vida media del valproato aumentó de 12 a 18 horas. La enfermedad hepática también
está asociada con menores concentraciones de albúmina y mayores fracciones libros
(aumento de 2 a 2,6 veces) de valproato. Por consiguiente, el monitoreo de las
concentraciones totales puede ser engañoso ya que las concentraciones libres pueden ser
muy elevadas en pacientes con hepatopatía, mientras que las concentraciones totales
pueden parecer normales.
Nefropatías:
Se ha informado de una ligera reducción
(27%) en el clearance de valproato libre en pacientes con insuficiencia renal (clearance
de creatinina < 10 ml/mm); sin embargo, la hemodiálisis generalmente reduce las
concentraciones de valproato en alrededor del 20%. Por lo tanto, no será necesario
ajustar la dosis en pacientes con insuficiencia renal.
En estos pacientes, la unión a las proteínas se ve considerablemente reducida, por lo
que el monitoreo de las concentraciones totales puede llevar a conclusiones erróneas.
Niveles Plasmáticos y Efecto Clínico:
La relación
entre concentración plasmática y respuesta clínica no está bien documentada. Un factor
contribuyente es la unión no lineal y concentración-dependiente del valproato a las
proteínas, lo que afecta al clearance de la droga. Por lo tanto, el monitoreo de la
concentración sérica total de valproato no constituye un índice confiable. Por ejemplo,
debido a que la unión del valproato a las proteínas plasmáticas depende de la
concentración, la fracción libre aumenta desde aproximadamente 10% a 40 m g/ml hasta 18,5% a 130 m g/ml. En los
ancianos, en los pacientes hiperlipidémicos y en aquellos con enfermedad hepática y
renal; las fracciones libres son más elevadas de lo previsto.
Epilepsia:
Comúnmente, se considera que el rango
terapéutico en la epilepsia es de 50 a 100 m g/ml de valproato
total, a pesar de que algunos pacientes pueden ser controlados con concentraciones
plasmáticas menores o mayores.
Manía:
En estudios clínicos controlados con placebo en
manía aguda, los pacientes fueron dosificados hasta alcanzar la respuesta clínica con
concentraciones plasmáticas mínimas de entre 50 y 125 m g/ml.
Farmacología Animal:
La potencia antiepiléptica y el índice
terapéutico (relación entre la dosis tóxica media y la dosis efectiva media) del
valproato sobre las crisis convulsivas máximas y mínimas provocadas por electroshock y
pentilenotetrazol en ratones se encuentran dentro del rango informado respecto de otros
antiepilépticos clínicamente efectivos.
A dosis de 100 a 200 mg/kg administradas por vía i.p. a ratas, el valproato aumentó el
número de respuestas condicionadas de evitación, indicación de haberse tranquilizado.
Una dosis de 500 mg/kg i.p. inhibió las respuestas condicionadas en peces, ratones y
ratas. Otra investigación no pudo demostrar actividad tranquilizante en ratas y ratones.
Se estudiaron los efectos de la droga sobre el funcionamiento neurológico en ratas.
La administraci6n do 400 mg/kg de valproato por vía i.p. interfirió con la coordinación
de los miembros posteriores en la ejecución de actividades motoras aprendidas.
El valproato no afecta, o lo hace en forma mínima, al sistema nervioso autónomo. La
respiración y la temperatura corporal no se ven marcadamente afectadas. El divalproato de
sodio no ejerce efectos significativos cardiovasculares, sobre el músculo liso o renales.
Tampoco posee actividad antiinflamatoria, analgésica ni antihistamínica.
Toxicología:
Se ha determinado la toxicidad aguda del
valproato en ratones, hamsters, ratas, cobayos. conejos, gatos y perros. La DL50 oral
parece ser similar en los animales adultos de todas las especies estudiadas y normalmente
osciló entre 1.000 y 2.000 mg/kg.
Se realizaron estudios de toxicidad subaguda oral de 1 y 3 meses de duración en ratas y
de 3 meses de duración en perros. En todos ellos, los efectos tóxicos asociados con la
dosis incluyeron depresión del SNC, menor consumo de alimentos, crecimiento disminuido y
muertes. Los cambios patológicos observados en todos los estudios fueron atrofia
testicular y depleción de linfocitos del tejido linfoide a dosis > 400 mg/kg en ratas
y > 240 mg/kg en perros. Las ratas también presentaron leucopenia y pesos tímicos
disminuidos dosis-dependientes. La dosis "sin efecto tóxico" del
valproato en ambos estudios fue de 270 mg/kg/día en ratas y de 150 mg/kg/día en perros.
Se llevaron a cabo estudios de toxicidad crónica de 6 y 18 meses de duración en ratas.
En los estudios a 6 meses, no se observaron signos de toxicidad con dosis de hasta 393
mg/kg/día por vía oral en machos y de hasta 480 mg/kg/día en hembras. Los únicos
signos de toxicidad observados en el estudio de 18 meses fueron disminución en el
crecimiento y/o en el consumo de alimentos de aproximadamente 10 a 15% en los machos que
357 mg/kg/día y en las hembras que recibieron 460 mg/kg/día. La dosis "sin efecto
tóxico" de valproato en los estudios de 18 meses fue de 175 mg/kg/día en machos y
de 234 mg/kg/día en hembras.
Se trataron perros con cápsulas de ácido valproico por vía oral durante 6 ó 12 meses.
En el estudio a 6 meses, se observó depresión del SNC, cambios testiculares y depleción
de linfocitos del tejido linfoide a 300 mg/kg/día.. En el estudio a 12 meses, se
observaron cambios testiculares tanto a la dosis de 173 mg/kg/día como a la de 300
mg/kg/día. También se observó depresión del SNC a la dosis de 300 mg/kg/día La
dosis "sin efecto tóxico" en el estudio a 6 meses en perros fue de 173
mg/kg/día y en el de 12 meses fue de 104 mg/kg/día. En los estudios de irritación
gastrointestinal aguda en ratas, las dosis de 651 ó 1000 mg/kg/día de ácido valproico
sin diluir administrado por gavage produjo ulceración. Dosis de 403 y 750 mg/kg de una
solución acuosa de valproato de sodio no fueron ulcerógenas. Ni la incidencia ni la
severidad de los efectos del valproato sobre la mucosa gástrica fueron tan importantes
como las producidas por 30 mg/kg de indometacina, que actuó como control positivo.
Estudios clínicos:
Epilepsia: Se han revisado los datos clínicos de 88 estudios que incluyeron
aproximadamente 4.000 pacientes. La mayoría de los pacientes recibió valproato debido a
que la medicación anterior no había sido completada exitosamente. Se empleó un amplio
rango posológico; menos del 15% de los pacientes recibió valproato como único agente
antiepiléptico durante el período de tratamiento. En casi todos los casos, los
resultados se basaron en comparaciones con fracasos anteriores para controlar las crisis
epilépticas. La Tabla 1 muestra un resumen de los resultados.
Tabla1: Respuesta por tipo de crisis epiléptica
|
RESPUESTA POR TIPO DE CRISIS EPILÉPTICA
|
|
Tipo de Crisis
|
Cantidad Pacientes
|
Sin Crisis
|
Marcada Mejoría
|
Mejoría
|
Sin Cambios
|
Agrava-
miento
|
|
Ausencia
|
798
|
51%*
|
16%*
|
19%*
|
12%*
|
2%*
|
|
Gran Mal
|
630
|
27%
|
16%
|
31%
|
22%
|
4%
|
|
Gran Mal +
Ausencia
|
213
|
34%
|
11%
|
30%
|
23%
|
2%
|
|
Psicomotora
|
497
|
14%
|
15%
|
32%
|
33%
|
6%
|
Mioclónica
|
264
|
30%
|
14%
|
28%
|
25%
|
3%
|
|
Parcial
|
272
|
23%
|
15%
|
30%
|
30%
|
2%
|
|
Parcial,
secundariamente
generalizada
|
28
|
11%
|
14%
|
32%
|
43%
|
0%
|
|
Lennox
|
107
|
10%
|
14%
|
36%
|
25%
|
15%
|
|
Ataxo-Acinética
|
103
|
21%
|
20%
|
20%
|
24%
|
14%
|
|
Otra
|
633
|
20%
|
15%
|
31%
|
30%
|
4%
|
|
Total
|
3545**
|
29%
|
15%
|
28%
|
24%
|
4%
|
*Porcentaje de pacientes con cada tipo de crisis epiléptica.
**Cantidad de pacientes de los 3962 que pudieron ser evaluados.
De los efectos colaterales informados, el 36% fue malestar gastrointestinal, 24%
adormecimiento, 7% pérdida del cabello, del 3 al 4% c/u de anorexia, ataxia y aumento de
peso y del 1 al 2% c/u de cefalea, hiperactividad, temblores, exantema, fatiga,
nerviosismo y trastornos del sueño. La administración de valproato se interrumpió por
efectos colaterales en sólo 3% de los pacientes.
Hubo informes aislados de tiempos prolongados de sangría y de trombocitopenia
considerados como consecuencia de la inhibición de la segunda fase de agregación
plaquetaria ejercida por el ácido valproico.
Manía:
La eficacia del divalproato de sodio para el tratamiento de la manía
aguda fue demostrada en dos estudios de grupos paralelos, controlados con placebo, de 3
semanas de duración.
Estudio1: El primer estudio incorporó pacientes adultos que cumplían con los
criterios del DSM-III-R para el Trastorno Bipolar y que estaban hospitalizados por manía
aguda. Además, tenían antecedentes de falta de respuesta o intolerancia al tratamiento
anterior con carbonato de litio. La administración de divalproato de sodio inició a una
dosis de 250 mg tres veces por día, ajustándose luego la dosis para alcanzar
concentraciones séricas de valproato dentro de un rango de 50 a 100 mg/ml al día 7. Las dosis medias de divalproato de sodio para los
que completaron este estudio fueron de 118, 1525 y 2402 mg/kg/día los días 7, 14, 21,
respectivamente. Los pacientes fueron evaluados según la Escala Psicométrica de Young
para la Manía (YMRS), rangos de 0 a 60; una Escala Psicométrica Breve aumentada (BPRS-A)
y la Escala de Evaluación Global (GAS). Los scores basales y las variaciones registradas
en comparación con los mismos en el análisis realizado al finalizar la tercer semana
fueron:
Tabla 2: Estudio 1
Score Total YMRS
|
|
Grupo
|
Basal1
|
BL
hasta la Semana 32
|
Diferencia3
|
|
Placebo
|
28,8
|
+0,2
|
|
|
Divalproato
de Sodio
|
28,5
|
-9,5
|
9,7
|
|
Score
Total BPRS-A |
|
Grupo
|
Basal1
|
BL hasta la Semana 32
|
Diferencia3
|
|
Placebo
|
76,2
|
+1,8
|
|
|
Divalproato
de Sodio
|
76,4
|
-17,0
|
18,8
|
|
Score GAS
|
|
Grupo
|
Basal1
|
BL hasta la Semana 32
|
Diferencia3
|
|
Placebo
|
31,8
|
0
|
|
|
Divalproato
de Sodio
|
30,3
|
18,1
|
18,1
|
1Score medio a nivel basal.
2Variación desde el nivel basal hasta la semana 3.
3Diferencia en la variación desde el nivel basal hasta la semana 3 entre el
divalproato de sodio y el placebo
El divalproato de sodio fue superior al placebo de forma estadísticamente
significativa en las tres evaluaciones.
Estudio2: El segundo estudio incorporó pacientes que cumplían con los Criterios
Diagnósticos de Investigación para el trastorno maníaco y que estaban internados por
manía aguda.
La administración de divalproato de sodio se inició a una dosis de 250 mg tres veces por
día, ajustándose luego dentro de un rango posológico de 750 2500 mg/día para alcanzar
concentraciones de 40 a 150 mg/ml. Las dosis medias de
divalproato de sodio en los pacientes que completaron este estudio fueron de 1116, 1683 y
2006 mg/día a los días 7,14 y 21, respectivamente.
El estudio 2 también incluyó un grupo tratado con litio. En el mismo, las dosis de litio
para los que completaron el estudio fueron de 1312, 1869 y 1984 mg/día a los 7, 14 y 21
días, respectivamente. Se evaluó a los pacientes según la Escala Psicométrica de la
Manía (MRS); rangos clasificatorios de 11 a 63 y las mediciones principales de los
resultados fueron el score total de MRS y los scores de dos subescalas de la MRS; la
Escala de Síndromes Maníacos (MSS) y la Escala del Comportamiento e Ideación (BIS). Los
scores basales y la variación registrada desde el nivel basal en el análisis realizado
al final de la tercera semana fueron:
Tabla 3: Estudio 2
Score Total MRS
|
|
Grupo
|
Basal1
|
BL hasta el día 212
|
Diferencia3
|
|
Placebo
|
38,9
|
-4,4
|
6,1
|
|
Litio
|
37,9
|
-10,5
|
6,1
|
|
Divalproato
de Sodio
|
38,1
|
-9,5
|
5,1
|
Score
Total MSS
|
|
Grupo
|
Basal1
|
BL hasta el día 212
|
Diferencia3
|
|
Placebo
|
18,9
|
-2,5
|
|
|
Litio
|
18,5
|
-6,2
|
3,7
|
|
Divalproato
de Sodio
|
18,9
|
-6,0
|
3,5
|
|
Score BIS
|
|
Grupo
|
Basal1
|
BL hasta el día 212
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Diferencia3
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Placebo
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16,4
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-1,4
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Litio
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16
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-3,8
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2,4
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Divalproato
de Sodio
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15,7
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-3,2
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1,8
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1Score medio a nivel basal.
2Variación desde el nivel basal hasta el día 21.
3Diferencia en la variación desde el nivel basal hasta el día 21 entre el
divalproato de sodio y el placebo, y litio y placebo.
El divalproato de sodio fue significativamente superior al placebo desde el punto de
vista estadístico en las tres mediciones de los resultados. Un análisis exploratorio de
los efectos de la edad y el sexo sobre los resultados no sugirió ninguna respuesta
diferencial entre ellos.
Migraña: Los resultados de dos estudios clínicos multicéntricos,
doble-ciego, randomizados, controlados con placebo, establecieron la eficacia del
divalproato de sodio en el tratamiento preventivo de la cefalea migrañosa.
Ambos estudios emplearon diseños esencialmente idénticos e incorporaron pacientes con
antecedentes de migraña con o sin aura (de un mínimo de 6 meses de duración) que
presentaban por lo menos dos episodios de cefalea migrañosas por mes durante los tres
meses anteriores a su ingreso al estudio. Los pacientes con cefalea en racimos fueron
excluidos. Las mujeres con potencial de quedar embarazadas fueron excluidas en su
totalidad de un estudio, pero en el otro se les permitió ingresar si utilizaban un
método anticonceptivo efectivo.
En cada uno de los estudios, después de un período basal de placebo, simple-ciego, de 4
semanas de duración, los pacientes fueron randomizados, de forma doble-ciega, a recibir
divalproato de sodio o placebo durante una fase de tratamiento de 12 semanas, que incluyó
un período de titulación de dosis de 4 semanas, seguido de un período de mantenimiento
de 8 semanas. El resultado terapéutico se evaluó sobre la base de los índices de
cefalea migrañosa de 4 semanas durante la fase de tratamiento.
En el primer estudio, un total de 107 pacientes (24 hombres, 83 mujeres) de entre 26 y 73
años de edad fue randomizado a recibir divalproato de sodio o placebo en una proporción
de 2:1. Noventa pacientes completaron el período de mantenimiento de 8 semanas. La
titulación de la dosis, empleando comprimidos de 250 mg, se individualizó a discreción
del investigador. Los ajustes se guiaron por los niveles séricos mínimos
reales/ficticios de valproato total para mantener el ciego del estudio.
En los pacientes tratados con divalproato de sodio, las dosis oscilaron entre 500 y 2500
mg por día. Las dosis superiores a 500 mg se administraron en tres dosis divididas. La
dosis media durante la fase de tratamiento fue de 1087 mg/día, produciendo un nivel
mínimo medio de valproato total de 72,5 mg/ml, con un rango de
31 a 133 mg/ml.
El índice medio de cefalea migrañosa de las 4 semanas durante la fase de tratamiento fue
de 5,7 en el grupo de placebo vs. 3,5 en el grupo de divalproato de sodio (ver Figura 2).
Estos resultados fueron significativamente diferentes.
En el segundo estudio, un total de 176 pacientes (19 hombres y 157 mujeres) entre 17 y 76
años, fue randomizado en igual proporción a uno de tres grupos posológicos de
divalproato de sodio (500, 1000 y 1500 mg/día) o placebo. Los tratamientos se
administraron en 2 dosis divididas. Ciento treinta y siete pacientes completaron el
período de mantenimiento de 8 semanas. La eficacia se determinó comparando el índice de
cefalea migrañosa de 4 semanas en el grupo combinado de 1000/1500 mg/día y el de
placebo.
La dosis inicial fue de 250 mg diarios. La dosis se aumentó en 250 mg cada 4 días (8
días para el grupo de los 500 mg/día) hasta alcanzar la dosis de randomización. Los
niveles mínimos medios de valproato total durante la fase de tratamiento fueron de 39,6,
62,5 y 72,5 mg/ml en los grupos tratados con divalproato de
sodio a dosis de 500, 1000 y 1500 mg/día, respectivamente.
Los índices medios de cefalea migrañosa de 4 semanas de la fase de tratamiento,
ajustados según diferencias en los índices basales, fueron de 4,5 en el grupo de
placebo, vs. 3,3, 3,0 y 3,3 en los grupos que recibieron divalproato de sodio a dosis de
500, 1000 y 1500 mg/día, respectivamente, basados en los resultados del intento de
tratamiento (ver Figura 2).
Los índices de cefalea migrañosa en el grupo combinado de 1000/1500 mg de divalproato de
sodio fueron significativamente inferiores que en el grupo de placebo.
Indicaciones:
Epilepsia: Divalproato de sodio está indicado como
tratamiento único y combinado en pacientes con crisis epilépticas de ausencia simples y
complejas y como tratamiento combinado en pacientes con crisis múltiples que incluyen
crisis de ausencia.
La ausencia simple se define como una muy breve obnulación del sensorio o pérdida del
conocimiento acompañadas por ciertas descargas epilépticas generalizadas sin otros
signos clínicos detectables. Se emplea el término de ausencia compleja cuando también
se encuentran presentes otros signos.
VER ADVERTENCIAS PARA CONSIDERACIONES REFERENTES A CASOS FATALES DE DISFUNCION HEPATICA.
Manía: Divalproato de sodio está indicado para el
tratamiento de episodios maníacos asociados con el trastorno bipolar.
Un episodio maníaco se caracteriza por un claro período de humor anormal y
persistentemente elevado, expansivo o irritable. Los síntomas típicos de manía incluyen
logorrea, hiperactividad motora, necesidad de sueño, vuelo de ideas, delirios de
grandeza, pobreza de juicio, agresividad y posible hostilidad.
La eficacia del divalproato de sodio fue establecida en estudios de tres semanas de
duración con pacientes que cumplían con los criterios del DSM-III-R para el trastorno
bipolar y que estaban internados por manía aguda (ver Estudios Clínicos).
La seguridad y eficacia del divalproato de sodio en el tratamiento prolongado de la
manía, es decir, durante más de tres semanas, no han sido evaluadas sistemáticamente en
estudios clínicos controlados. Por lo tanto, los médicos que elijan divalproato de sodio
para su empleo por períodos prolongados deberán evaluar continuamente la utilidad a
largo plazo del fármaco para el paciente en particular.
Migraña: Divalproato de sodio está indicado para la
profilaxis de las cefaleas migrañosas. No existe evidencia que avale la utilidad del
divalproato de sodio en el tratamiento del episodio agudo de este tipo de cefalea.
Debido a que el ácido valproico puede ser perjudicial para el feto,
divalproato de sodio deberá ser considerado para su empleo en mujeres con potencial de
quedar embarazadas únicamente después de haber discutido en profundidad sobre este
riesgo con la paciente y de haberlo evaluado contra los beneficios terapéuticos
potenciales de la droga (ver Embarazo).
Contraindicaciones:
EL DIVALPROATO DE SODIO NO DEBERA ADMINISTRARSE A PACIENTES CON ENFERMEDAD
HEPATICA O DISFUNCION HEPATICA SIGNIFICATIVA.
El divalproato de sodio está contraindicado en pacientes con conocida hipersensibilidad a
la droga.
Advertencias:
Se han producido casos fatales de insuficiencia hepática en pacientes que
recibían ácido valproico y sus derivados. Habitualmente, estos se registraron durante
los primeros seis meses de tratamiento. La hepatotoxicidad severa o fatal puede ser
precedida por síntomas inespecíficos, tales como malestar general, debilidad, letargia,
edema facial, anorexia y vómitos.
En pacientes epilépticos también se podrá perder el control de las crisis. Los
pacientes deberán ser estrechamente vigilados para detectar la aparición de estos
síntomas. Deberán realizarse pruebas de la función hepática antes de iniciar la
terapéutica y a intervalos frecuentes durante la misma, especialmente en los primeros
seis meses de tratamiento. Sin embargo, los médicos no deberán confiar solamente en la
bioquímica sérica, ya que estas pruebas pueden no ser anormales en todos los casos, sino
que también deberán considerar los resultados de cuidadosos exámenes físicos e
historia clínica.
Deberá observarse precaución cuando se administre divalproato de sodio a pacientes con
antecedentes de hepatopatía. Los pacientes que reciben múltiples anticonvulsivantes, los
niños, aquellos con trastornos metabólicos congénitos, aquellos con severos trastornos
convulsivos acompañados de retardo mental y aquellos con enfermedad cerebral orgánica
pueden constituir un grupo de particular riesgo. La experiencia ha indicado que los niños
menores de dos años están expuestos a un riesgo considerablemente mayor de
hepatotoxicidad fatal, especialmente si reúnen las condiciones mencionadas
precedentemente. Cuando se utilice en estos pacientes, divalproato de sodio deberá
emplearse con extrema precaución y como agente único. Los beneficios terapéuticos
deberán ser evaluados frente a los riesgos. La experiencia en epilepsia ha demostrado que
la incidencia de hepatotoxicidad fatal en pacientes mayores decrece considerablemente.
La droga deberá suspenderse inmedi |