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colinérgicos. A pesar que
risperidona es un potente antagonista D2, lo cual se
considera que mejora los síntomas positivos de la esquizofrenia, produce
menor depresión de la actividad motora e inducción de catalepsia que los
neurolépticos clásicos. El balanceado antagonismo central serotoninérgico
y dopaminérgico puede reducir la labilidad de efectos colaterales
extrapiramidales y extender la actividad terapéutica hacia los síntomas
negativos y afectivos de la esquizofrenia. Indicaciones:
La Risperidona se recomienda en
el tratamiento de pacientes con esquizofrenia, incluyendo primer
episodio psicótico, exacerbaciones agudas, esquizofrenia crónica, y
otras afecciones psicóticas, en las cuales los síntomas positivos
(como alucinaciones, delirios, trastornos del pensamiento, hostilidad,
recelo) y / o los síntomas negativos (como aplanamiento afectivo,
repliegue emocional y social, pobreza de idioma) sean notorios.
Risperidona también alivia los síntomas afectivos (como depresión,
sentimiento de culpa, ansiedad) asociados con la esquizofrenia.
Además, la risperidona se recomienda para el tratamiento a largo plazo
para la prevención de recaídas (exacerbaciones agudas) en pacientes
esquizofrénicos crónicos.
Además la risperidona se indica
para el tratamiento de trastornos notables del comportamiento en
pacientes con demencia en quienes los síntomas, tales como agresividad
(explosión de ira verbal, violencia física), disturbios en su
actividad (agitación, merodeo) o síntomas psicóticos son notorios.
Posología y Formas de Administración:
La Risperidona puede administrarse en comprimidos o en solución oral.
Esquizofrenia
Cambio de otros
antipsicóticos a Risperidona :
Cuando se indique médicamente,
se recomienda la interrupción gradual del tratamiento previo
mientras se inicia el tratamiento con
risperidona. También si se
indica médicamente, cuando se cambie al paciente de antipsicóticos
de depósito, se recomienda iniciar el tratamiento con
risperidona en
lugar de la siguiente inyección. La necesidad de continuar con
medicación anti-parkinsoniana debería re-evaluarse periódicamente.
Adultos:
La risperidona puede administrarse
1 (una) o 2 (dos) veces al día.
Los pacientes deberían iniciar
el tratamiento con 2 mg por día de
risperidona. La dosis puede
incrementarse a 4 mg el segundo día. A partir de ese momento, la
dosis puede mantenerse sin cambios, o ajustarse en forma individual
en caso de ser necesario. La mayoría de los pacientes se benefician
con dosis diarias entre 4 y 6 mg. Algunos pacientes pueden requerir
una fase de titulación más lenta así como una dosis inicial y de
mantenimiento menores.
Dosis mayores de 10 mg por día
no han demostrado ser superiores en eficacia a dosis menores y
pueden producir síntomas extrapiramidales. No deberían usarse dosis
mayores de 16 mg por día ya que la seguridad de dosis mayores a la
mencionada no han sido evaluadas.
Se puede agregar una
benzodiacepina a
risperidona cuando se requiera sedación adicional.
Personas de edad
avanzada:
Se recomienda una dosis
inicial de 0,5 mg, 2 veces por día. Esta dosis puede ajustarse
individualmente con incrementos de 0,5 mg, 2 veces por día hasta 1 ó
2 mg 2 veces por día.
La risperidona es bien tolerada
por pacientes de edad avanzada.
Niños :
La Food and Drug Administration (FDA) norteamericana ha aprobado su utilización en niños mayores de 5 años para el tratamiento de la irritabilidad asociada al Trastorno Autista.
Insuficiencia renal y/o
hepática:
Se recomienda una dosis
inicial de 0,5 mg 2 veces por día. Esta dosis puede ajustarse
individualmente con incrementos de 0,5 mg 2 veces por día hasta 1 ó
2 mg 2 veces por día.
La
risperidona debería usarse con
precaución en este grupo de pacientes hasta que se tenga mayor
experiencia.
Trastornos del comportamiento en
pacientes con demencia
Se recomienda comenzar con una
dosis de 0,25 mg dos veces al día. Esta dosis puede ajustarse
individualmente mediante incrementos de 0,25 mg dos veces al día, con
una frecuencia no mayor a día por medio, en caso de ser necesario. La
dosis óptima es de 0,5 mg 2 veces al día para la mayoría de los
pacientes. Sin embargo, algunos pacientes pueden beneficiarse con
dosis de hasta 1 mg dos veces al día.
Una vez que los pacientes
alcanzaron su dosis terapéutica, se debería evaluar la posibilidad de
administrar la medicación, 1 vez al día.Efectos colaterales y
secundarios:
Basados en la extensa experiencia clínica
disponible, incluyendo tratamientos a largo plazo,
risperidona
es generalmente bien tolerado. En muchas circunstancias ha
sido difícil diferenciar los efectos colaterales de síntomas de
enfermedades subyacentes. Los efectos colaterales asociados con el uso
de
risperidona
son los siguientes:
Comunes: insomio,
agitación, ansiedad, cefaleas.
Poco comunes:
somnolencia, fatiga, mareos, falta de concentración, constipación,
dispepsia, náuseas/vómitos, dolor abdominal, visión borrosa,
priapismo, disfunción eréctil, disfunción eyaculatoria, disfunción
orgásmica, incontinencia urinaria, rinitis, eritema y otras reacciones
alérgicas. Se han observado casos de accidentes cerebrovasculares
durante el tratamiento con
risperidona.
La
risperidona posee menor
propensión a inducir síntomas extrapiramidales que los neurolépticos
clásicos. Sin embargo, en algunos casos pueden producirse los
siguientes síntomas extrapiramidales: temblor, rigidez, salivación
excesiva, bradiquinesia, akatisia, distonía aguda. Estos son
generalmente leves y reversibles con la reducción de la dosis y/o la
administración de una medicación antiparkinsoniana, si fuera
necesario.
Ocasionalmente, luego de la
administración de
risperidona (véase Precauciones y Advertencias) se ha
observado hipotensión (ortostática) y taquicardia (refleja) o
hipertensión. Se ha reportado un leve descenso en el recuento de
neutrófilos y/o plaquetas.
La
risperidona puede inducir un
incremento dosis-dependiente en la concentración plasmática de
prolactina. Las manifestaciones posibles asociadas son: galactorrea,
ginecomastia, trastornos menstruales, y amenorrea.
Se ha observado aumento de peso
(véase Precauciones y Advertencias), edema y aumento de enzimas
hepáticas durante el tratamiento con
risperidona .
Como con los neurolépticos
clásicos, ocasionalmente se ha reportado lo siguiente en pacientes
psicóticos: intoxicación acuosa debida a polidipsia o a sindrome de
secreción inadecuada de hormona antidiurética (SSIHA), disquinesia
tardía, síndrome de hipertermia maligna, disrregulación de la
temperatura corporal y convulsiones.
Farmacocinética:
Risperidona se absorbe
completamente después de la administración oral, alcanzando
concentraciones plasmáticas máximas en 1 ó 2 horas después de
administrado. La absorción no se ve afectada por las comidas, por lo
tanto risperidona puede administrarse con o sin las comidas.
Risperidona se metaboliza a 9-hidroxi-risperidona
mediante el citocromo P-450 IID6, el cual posee una acción
farmacológica similar al risperidone. Risperidona y 9-hidroxi-risperidone
forman la fracción antipsicótica activa. Otro paso metabólico de
risperidona es la N-dealquilación.
Después de la administración
oral a pacientes psicóticos, risperidona se elimina con una vida media
de aproximadamente 3 horas. La vida media de eliminación de 9-hidroxi-risperidone
y de la fracción antipsicótica activa es de 24 horas.
Los niveles estables de
risperidona se alcanzan en 1 día en la mayoría de los pacientes.
Niveles estables de 9-hidroxi-risperidona se alcanzan después de 4-5
días de dosificación. Las concentraciones plasmáticas de risperidona
son proporcionales a la dosis dentro del rango de dosis terapéuticas.
Risperidona se distribuye
rápidamente. El volumen de distribución es 1-2 l/kg. En plasma,
risperidona se une a la albúmina y a la glicoproteína ácida alfa1.
La unión de risperidona a las proteínas plasmáticas es del 88%, la de
9-hidroxi-risperidona es del 77%.
Una semana después de la
administración, el 70% de la dosis se excreta por orina y un 14% por
heces. En orina, risperidona y 9-hidroxi-risperidone representan entre
el 35 - 45% de la dosis. El resto son metabolitos inactivos.
Un estudio con dosis única
demostró concentraciones plasmáticas activas más elevadas y una
eliminación más lenta de risperidona en personas de edad avanzada y en
pacientes con insuficiencia renal. Las concentraciones plasmáticas de
risperidona fueron normales en pacientes con insuficiencia hepática.
Contraindicaciones:
La risperidona está contraindicada en
pacientes con conocida hipersensibilidad al producto.
Advertencias:
Debido a la actividad alfa-bloqueante de
risperidona, puede producirse hipotensión (ortostática),
especialmente durante el período inicial de titulación de droga.
risperidona debería emplearse con precaución en pacientes con
enfermedad cardiovascular conocida (por ejemplo: insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio, anomalías en la conducción cardíaca,
deshidratación, hipovolemia o enfermedad cerebrovascular) y la dosis
debería ser gradualmente titulada como se recomienda en Posología y
Administración. Si se produjera hipotensión se deberá considerar la
posibilidad de reducir la dosis.
Las drogas antagonistas
dopaminérgicas se han asociado a inducción de disquinesia tardía
caracterizada por movimientos rítmicos involuntarios,
predominantemente de la lengua y/o de la cara. Se ha reportado que la
aparición de síntomas extrapiramidales es un factor de riesgo para el
desarrollo de disquinesia tardía. Dado que
risperidona posee un
potencial menor que los neurolépticos clásicos para inducir síntomas extrapiramidales, debería tener un riesgo reducido de inducir
disquinesia tardía en comparación con los neurolépticos clásicos. Si
aparecieran signos o síntomas de disquinesia tardía, se debería
considerar la posibilidad de discontinuar toda medicación
antipsicótica.
El sindrome de hipertermia
maligna (Sindrome Neuroléptico Maligno), caracterizado por hipertermia, rigidez muscular,
inestabilidad autonómica, alteración de la conciencia y niveles
elevados de CPK ha sido reportado con los neurolépticos clásicos. En
este caso, todas las drogas antipsicóticas, incluyendo
risperidona,
deberían discontinuarse.
Se debe tener precaución cuando
se prescriba
risperidona a pacientes con enfermedad de Parkinson ya
que, teóricamente, puede causar un deterioro de la enfermedad.
Se sabe que los neurolépticos
clásicos disminuyen el umbral convulsivo. Se recomienda precaución al
tratar pacientes con epilepsia.
Los pacientes deben ser avisados
que se abstengan de comer demasiado por la posibilidad de aumentar de
peso.
En caso de pacientes geriátricos o afectos de
insuficiencia renal o hepática se recomienda disminuir a la mitad tanto la
dosis inicial como los posteriores incrementos de dosis.
La
risperidona debe prescribirse con precaución a pacientes
con parkinson ya que, teóricamente, puede causar un empeoramiento de
esta
enfermedad.
También es conocido que los neurolépticos clásicos
disminuyen el umbral de convulsiones. Se recomienda prudencia cuando se
trate a pacientes epilépticos.
Debe aconsejarse a los pacientes que se abstengan de
realizar comidas excesivas, dada la posibilidad de aumento de peso.
Precauciones:
Embarazo y Lactancia: La seguridad de
risperidona
durante el embarazo no ha sido establecida. A pesar que en estudios
experimentales con animales, risperidona no mostró toxicidad
reproductiva directa, se observaron algunos efectos indirectos como
efectos mediados por la prolactina y efectos mediados por el SNC. En
ningún estudio se observaron efectos teratogénicos. Por lo tanto,
risperidona sólo debería usarse durante el embarazo si los beneficios
posibles superan los riesgos potenciales. No se sabe si
risperidona se
excreta por leche humana. En estudios en animales, risperidona y 9-hidroxirisperidona
se excretan por la leche. Por lo tanto, las mujeres que estén
recibiendo
risperidona no deberían amamantar.
Efectos sobre la capacidad de conducir y utilizar
maquinaria: La
risperidona
puede interferir con aquellas actividades que requieran alerta mental.
Consecuentemente, debe aconsejarse a los pacientes no conducir ni manejar
maquinaria hasta conocer su susceptibilidad particular al producto.
Interacciones:
El riesgo de emplear
risperidona
en combinación con otras drogas no ha sido sistemáticamente evaluado.
Debido a los efectos primarios de
risperidona sobre el SNC, debería
usarse con precaución en combinación con otras drogas que actúen a
nivel central.
La
risperidona puede antagonizar el
efecto de levodopa y de otros agonistas dopaminérgicos.
Se ha demostrado que la
carbamacepina disminuye los niveles plasmáticos de la porción
antipsicótica activa de
risperidona. Se pueden observar efectos
similares con otras drogas inductoras de las enzimas hepáticas. Al
discontinuar la carbamacepina u otras drogas que estimulan enzimas
hepáticas, se debería re-evaluar la posología de
risperidona y, en caso
de ser necesario, disminuírla.
Fenotiazinas, antidepresivos
tricíclicos y algunos B-bloqueantes pueden aumentar las
concentraciones plasmáticas de risperidone pero no aquellas de la
fracción antipsicótica. Fluoxetina puede aumentar las concentraciones
plasmáticas de risperidone, pero menos respecto a la fracción
antipsicótica. Cuando
risperidona se administra conjuntamente con otras
drogas que se unen fuertemente a proteínas, no se produce un
desplazamiento relevante de las proteínas plasmáticas de ninguna de
las drogas.
Los alimentos no afectan la
absorción de
risperidona.
Sobredosis:
Síntomas: En
general, los signos y síntomas reportados han sido aquellos
resultantes de una exageración de los efectos farmacológicos conocidos
de la droga. Estos incluyen somnolencia y sedación, taquicardia e
hipotensión, y síntomas extrapiramidales. Se han reportado sobredosis
de hasta 360 mg. La información disponible sugiere un amplio margen de
seguridad. En sobredosis, se han reportado raros casos de prolongación
del QT.
En caso de sobredosis aguda, se
deberá considerar la posibilidad de compromiso con múltiples drogas.
Tratamiento: Se
deberá establecer y mantener una vía aérea permeable, y asegurar una
adecuada oxigenación y ventilación. Se deberá considerar el lavado
gástrico (después de la intubación, si el paciente está inconsciente)
y la administración de carbón activado junto con un laxante. El
monitoreo cardiovascular debería comenzar inmediatamente y debería
incluir monitoreo electrocardiográfico continuo para detectar posibles
arritmias.
No existe antídoto específico para
risperidona. Por lo tanto, se deberán administrar apropiadas
medidas de sostén. Si se produjera hipotensión y colapso circulatorio,
se deberán tratar con apropiadas medidas como líquidos intravenosos
y/o agentes simpaticomiméticos. En caso de síntomas extrapiramidales
severos, se debería administrar medicación anticolinérgica. Se deberá
continuar con estrecha vigilancia médica y monitoreo hasta que el
paciente se recupere.
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